viernes, 18 de marzo de 2011

IDEALES DE LA BELLEZA

Es bastante común encender la televisión, abrir una revista y de inmediato ver la imagen de mujeres bastante estilizadas, con cuerpos despampanantes, rostros “perfectos” y una figura 90 – 60 – 90. Estamos acostumbrados a un patrón de belleza que nos vende un producto que nos hará ver igual que estas modelos: delgadas, con un cabello liso, sedoso y reluciente; con senos de gran tamaño, cintura estrecha y cadera redondeada. Pero, ¿somos conscientes de que la publicidad que estamos viendo, en su mayoría, no es real? Muchas de estas maravillosas mujeres han debido pasar por un proceso: programas de diseño, que mejoran su imagen y es que no solo basta con tomar una fotografía, hay que “retocarlas” para que se vean admirables ante los ojos del público.
Dove - una empresa de productos de belleza - quiso romper con esta secuencia de publicidad “no real”.  Cuando lanzaron su producto “Dove pro-age” rompieron el esquema mencionado anteriormente, y decidieron presentarnos una propuesta nueva:

Mujeres gorditas, sin cuerpos esculturales, y con unos años de mas en comparación a las modelos que estábamos acostumbrados a ver.  Una propuesta publicitaria bastante original a mi parecer.
De inmediato surgieron una serie de cuestionamientos, ¿Como una compañía que “vende” belleza, nos está mostrando algo contrario a esta? Pero, ¿acaso lo hermoso de la mujer esta dictaminado por sus ojos grandes y labios perfectos?
La sociedad se acostumbro a un significado de belleza bastante superficial, en el que el físico y contextura delgada prevalece lo primordial.
Esta campaña de Dove fue, desafortunadamente, rechazada por muchos. Dentro de los círculos sociales se encontraban opiniones como esta: “Este anuncio es una perdida completa. ¿Pro-edad? Vamos  a ver un producto que hace que las mujeres parezcan más viejas de lo que son y a ver cuánta gente lo compra. El hecho es que nadie quiere ser viejo y es una mentira decírselo  a la gente de otra manera”  Esta opinión la encontré en la famosa  página de internet YOUTUBE y como es evidente, la hacía un hombre que estaba en total desacuerdo de ver emitido en la televisión un comercial de este tipo: con mujeres del común y  corriente.  Obviamente, no quiero decir que si vemos una modelo pasar por la calle o a una mujer acorde al ideal de belleza, sea que esta no exista o sea falsa.
Me  indignaron comentarios que leí, que se asemejaban al que mencione anteriormente y que me reservo el derecho a no citar en este ensayo.  ¿Cómo el hombre puede atacar tan fuerte y bruscamente la integridad de estas mujeres?


En este caso, no fue el publicista quien vulnero la femineidad como tal, fue el público (en su mayoría hombres) quien rechazó una propuesta diferente a las demás.
La comunicación visual, puede dividirse en una publicidad para hombres y otra para mujeres. La mayoría de las mujeres se mostró de acuerdo con este nuevo y verdadero concepto de belleza que actualmente Dove sigue promocionando. En contraste, los hombres siguen optando, consciente o inconscientemente, por una publicidad regida por los cánones de belleza y juventud.


Viviana Gómez
Angélica Rodríguez 

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